25 jun. 2016

Reseña #358 - El cuerpo humano

Título: El cuerpo humano
Autor: Paolo Giordano
Número de páginas:
346
Editorial: Salamandra













Sinopsis oficial
"Situada en pleno desierto, rodeada de un inmenso mar de arena y castigada por una luz tan fulgurante que ciega la vista, la base avanzada de operaciones Ice se encuentra en un remoto y peligroso enclave de Afganistán. Hasta allí se traslada el último pelotón de voluntarios comandados por el subteniente Antonio René, integrado por un grupo de jóvenes inexpertos que, ignorantes de los riesgos que la misión conlleva, se enfrentan a la primera gran prueba de sus vidas. En la base les espera el teniente médico Alessandro Egitto, quien ha decidido prolongar su servicio para escapar de unas circunstancias familiares para él más lacerantes que la guerra misma. Así, intentando acostumbrarse al calor, al aburrimiento, a la espera de enfrentarse a una amenaza sin rostro que por lejana y desconocida resulta casi irreal, los chicos se construyen una nueva existencia. Liberados de las ataduras que constreñían una realidad que han dejado a miles de kilómetros de distancia, traban nuevas amistades, afectos y rivalidades, se gastan bromas pesadas y establecen solidaridades inesperadas. Sin embargo, en el silencio absoluto de la noche, tumbados en sus jergones, cuando los recuerdos de sus vidas desfilan por su mente, sólo oyen el latir de sus corazones, el rumor incesante del cuerpo humano."

No sé por qué, pero Paolo Giordano se está convirtiendo en una constante en
mis épocas de exámenes. Esta vez el elegido ha sido El cuerpo humano, una novela sobre la guerra y sobre cómo ciertos momentos y decisiones en tu vida hacen que todo cambie.

Tenemos como protagonistas a un grupo de jóvenes militares recién llegados a Afganistán, que se encontrarán allí con Egitto, el médico de la base, que ha decidido quedarse más tiempo del que le tocaba en la guerra con tal de no enfrentarse a su familia en Italia. 
Al principio pensé que no me gustaría demasiado porque la guerra no es un tema que me llame demasiado, pero en esta ocasión el eje de la historia no es la guerra en sí, no hay una trama de dos bandos enfentados y disparos y bombas (que ojo, hay momentos así, pero no es el centro) sino que la historia se centra en los personajes, en cómo evolucionan a lo largo de la novela. Vemos cómo son justo antes de partir hacia Afganistán, la vida con sus familias, sus parejas... y luego seguimos con ellos durante su estancia allí para comprobar como la cosa más simple puede afectar a su carácter en un determinado momento. Por último la historia nos enseña las consecuencias de la guerra, lo que ocurre al volver y cómo cada persona asume lo que ha pasado. 

No se puede decir que haya un protagonista absoluto, porque pasamos de un personaje a otro, pero quizá el más central sea Egitto. Es el personaje que ha decidido seguir allí por su propia voluntad, seguir viviendo los horrores de la guerra llegando al punto en el que prácticamente ya ni siente ni padece. Conocemos su historia desde pequeño, su relación con su hermana y con sus padres y cómo todo esto hace que sea como es ahora. La verdad es que es un personaje un poco odioso, no siente nada, no empatiza, parece un espíritu que vaga por el campamento y no encuentra muy bien su lugar en el mundo. 
Al resto de personajes les coges cariño, los odias, los toleras..., pero con Egitto sientes casi la misma indiferencia que siente él por sí mismo. Y esto es bueno, porque hace que realmente sientas lo que siente él; nada.

Durante la historia hay momentos muy divertidos, pero también momentos duros y tristes. Al fin y al cabo están en la guerra, ellos saben a lo que van y tú como lector esperas que pueda pasar cualquier cosa. Y sobre todo, hay un hecho que marca un antes y un después en todos. La verdad es que esto que ocurre no me ha terminado de convencer porque es algo que esperas que acabe como acaba, pero sirve para ver cómo se comporta cada personaje. 
Sin duda, Paolo Giordano es un gran constructor de personajes, todos están bien caracterizados, tienen una historia detrás, unos motivos por los que hacen lo que hacen y son cómo son. 
También he de decir que el autor tiene un extraño fetiche con lo escatológico. Tanto en La soledad de los números primos como aquí hay escenas importantes para la historia relacionadas con... problemas intestinales. No sé si será su sello, tendré que leer más libros suyos para ver si es una constante en sus historias.

En resumen, es una novela que me ha gustado bastante, me ha hecho pensar en cómo se comporta el ser humano según la circunstancia en la que se encuentre y cómo el simple hecho de estar dolido con alguien, por ejemplo, puede hacerte lanzarte al vacío o quedarte sentado mirando cómo otro se tira. Sin duda, ha sido una lectura bastante interesante.

Puntuación: 3,5/5 cupcakes

                                                 











6 comentarios:

  1. Leí hace poco el de los números primos y me gustó mucho. Si este tiene el mismo estilo, me arriesgaré a leerlo, y digo arriesgaré porque no me gusta nada los ambientados en guerras. Saludos.

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  2. Hola! No conocía el libro pero creo que no es de mi estilo así que por el momento lo dejaré pasar. Muchas gracias por la reseña.

    Un saludo!

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  3. Hola! Hace 3 días leí La soledad de los números primos y la verdad es que me dejó una sensación agridulce... :l no sé, aún no sé si me gustó o no. Me apunto este porque quiero volver a probarlo, a ver qué tal!

    Muchas gracias por la recomendación!

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  4. Hola, pues no me llama mucho, pero gracias por la reseña.
    Besos

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  5. ¡Hola!
    No he leído nada de esta autor y de hecho esta novela ni siquiera la conocía, pero ahora apuntada queda.
    Me gusta que la temática no sea la guerra en sí si no el modo en el que influye en los personajes, creo que su lectura puede dar pie a la reflexión.
    Gracias por descubrírmela.

    Besos!

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  6. ¡Hola!
    Tengo en casa La soledad de los números primos y espero leerla en cuanto pueda, y si me gusta me voy a por ésta porque a mí lo de la guerra tampoco me acaba de conquistar, la verdad.
    ¡Un saludo!

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